1. Mide la detección
Introduce cuánto tarda el equipo en identificar el síntoma, localizar la configuración responsable y decidir la acción.
2. Añade la corrección
Registra el tiempo para cambiar la configuración mediante consola, código o automatización, según el escenario.
3. Incluye la validación
Añade las pruebas necesarias para confirmar que el cambio es correcto y no introduce un problema adicional.
4. Registra la restauración
Introduce el tiempo restante hasta que el servicio vuelve a su nivel operativo previsto.
5. Analiza el cuello de botella
La herramienta identifica la fase más larga y su peso sobre el total para orientar mejoras.