1. Indica el precio
Introduce el importe que paga el cliente antes de considerar tus costes.
2. Añade los costes variables
Incluye comisiones, procesamiento de pago, entrega digital o soporte directamente asociado a una venta.
3. Asigna los costes fijos
Reparte, si quieres, una parte de producción, software o licencias entre las ventas previstas.
4. Revisa el margen
Compara el porcentaje y el beneficio unitario para valorar cambios de precio o coste.