1. Indica cuántos sensores hay.
Introduce los dispositivos que participan en el trabajo medido.
2. Define la frecuencia de tareas.
Usa el número medio de lecturas, eventos o transmisiones que realiza cada sensor por hora.
3. Añade las horas del periodo.
Para un día completo puedes usar 24; para otro horizonte, introduce sus horas reales.
4. Ajusta la disponibilidad.
Reduce el 100 % si esperas mantenimiento, pérdida de conectividad u otras interrupciones.
5. Revisa la capacidad.
Compara las tareas efectivas con la demanda prevista y observa también el margen perdido por indisponibilidad.