1. Introduce la inversión inicial. Incluye compra, integración e implantación si forman parte del desembolso que quieres recuperar.
2. Estima el ahorro anual. Usa una cifra anual coherente con el escenario operativo previsto.
3. Añade los costes recurrentes. Incluye mantenimiento, licencias, energía u otros costes anuales ligados al sistema.
4. Comprueba el beneficio neto. Debe ser positivo para que exista un plazo de recuperación finito con este modelo.
5. Evalúa el plazo. Contrástalo con la vida útil, el horizonte presupuestario y otros criterios de inversión.