1. Define tus días
Indica cuántos días a la semana sueles reservar para estudiar.
2. Añade la duración diaria
Escribe las horas medias que dedicas en cada uno de esos días.
3. Marca las semanas activas
Introduce cuántas semanas del semestre mantendrás la rutina.
4. Suma los repasos extraordinarios
Añade un bloque de horas para periodos de exámenes o repasos fuera de la rutina.
5. Comprueba la carga acumulada
Revisa las horas semanales y el total del semestre para valorar si el plan es realista.