1. Introduce la inversión inicial
Incluye los costes directamente atribuibles a crear o adquirir el contenido que quieres evaluar.
2. Estima los ingresos mensuales
Usa una cifra mensual representativa del contenido o colección, no la facturación de toda la empresa salvo que el coste inicial corresponda a ese conjunto.
3. Descuenta comisión y mantenimiento
Añade la comisión de distribución y cualquier coste recurrente que deba sostenerse para mantener el contenido disponible.
4. Interpreta el plazo
El resultado divide la inversión inicial entre el flujo neto mensual. Si los ingresos cambian mucho, prueba escenarios conservador, base y favorable.