1. Introduce la tasa de trabajo. Indica cuántas tareas llegan por minuto en el escenario que quieres dimensionar.
2. Añade la latencia media. Usa el tiempo medio durante el que una tarea ocupa capacidad de procesamiento.
3. Define la utilización objetivo. Elige el porcentaje máximo de ocupación sostenida que quieras asumir.
4. Revisa la concurrencia ocupada. Comprueba cuántos slots estarían ocupados de media con esa carga.
5. Usa la recomendación redondeada. Toma los slots concurrentes recomendados como punto de partida y añade redundancia si tu arquitectura la necesita.