1. Indica las GPU. Introduce el número de GPU que ejecutan tareas en paralelo.
2. Mide el tiempo por tarea. Usa segundos de procesamiento por tarea para una sola GPU equivalente.
3. Ajusta la utilización. Refleja pérdidas por esperas, preparación, variabilidad o capacidad reservada.
4. Define las horas diarias. Para cargas no continuas, reduce las horas operativas respecto a 24.
5. Compara escenarios. Observa el impacto de más GPU o menor tiempo por tarea en la producción horaria y diaria.