1. Indica las unidades activas. Usa solo los sensores o robots que estarán realmente disponibles para ejecutar tareas.
2. Introduce la duración media. Expresa en minutos el tiempo típico que consume una tarea completa.
3. Define la jornada operativa. Introduce las horas diarias durante las que el sistema puede trabajar.
4. Ajusta la utilización. Reduce el 100 % para reflejar esperas, mantenimiento, comunicaciones, desplazamientos u otras pérdidas.
5. Revisa la capacidad. Compara las tareas diarias estimadas con la carga que esperas atender.