1. Introduce el coste inicial. Incluye el desembolso que quieras recuperar con el análisis.
2. Añade el ahorro anual. Usa una estimación anual coherente, por ejemplo por eficiencia o menor mantenimiento.
3. Incorpora otro beneficio anual. Solo añade importes que puedas expresar razonablemente como flujo anual comparable.
4. Resta costes recurrentes. Introduce cualquier gasto anual adicional generado por la reforma.
5. Compara escenarios. Prueba hipótesis conservadoras y optimistas para ver cómo cambia el plazo.