1. Registra tus ingresos netos
Incluye el dinero disponible después de retenciones y ajustes habituales.
2. Agrupa los gastos fijos
Suma alquiler o hipoteca, seguros, cuotas y otros pagos previsibles.
3. Estima los gastos variables
Incluye alimentación, transporte, ocio y otras partidas que cambian de un mes a otro.
4. Añade los pagos de deuda
Introduce cuotas de préstamos o tarjetas que quieras separar del resto de gastos.
5. Analiza el saldo
Un saldo positivo indica margen disponible; uno negativo muestra que el gasto previsto supera los ingresos.