1. Indica tu jornada semanal
Introduce las horas totales que esperas dedicar al trabajo profesional en una semana normal.
2. Separa el tiempo no facturable
Anota el porcentaje destinado a administración, ventas, preparación, desplazamientos o coordinación interna.
3. Ajusta las semanas activas
Excluye vacaciones, festivos prolongados y semanas que sabes que no estarán disponibles para clientes.
4. Añade compromisos existentes
Si ya tienes contratos activos, introduce sus horas anuales previstas para calcular la capacidad aún libre.
5. Revisa la capacidad
Compara el total anual, la media mensual y las horas libres antes de aceptar nueva carga.