1. Estima cuántas horas por semana se retrasan o se pierden por posponer la actividad.
2. Asigna un valor por hora coherente con el contexto: coste laboral, facturación potencial u otro valor de oportunidad.
3. Indica cuántas semanas quieres analizar.
4. Revisa el coste acumulado y las horas totales para dimensionar el impacto del hábito.