1. Introduce la demanda diaria. Usa el número de tareas que la flota debe completar en el periodo considerado.
2. Estima la duración media. Incluye el ciclo completo de una tarea representativa, no solo el tiempo de movimiento principal.
3. Define las horas disponibles. Introduce la ventana diaria en la que las unidades pueden operar.
4. Ajusta la utilización. Descuenta esperas, tráfico, recargas, mantenimiento u otras pérdidas de disponibilidad.
5. Añade un margen de reserva. Úsalo para absorber variaciones de demanda o unidades temporalmente fuera de servicio.
6. Revisa el tamaño recomendado. Contrástalo con restricciones físicas y con los picos de trabajo reales.