1. Introduce el caudal medio tratado. Usa el volumen que el sistema procesa en un día normal, en m³/día.
2. Define la autonomía. Indica cuántas horas debe poder cubrir el almacenamiento sin depender del flujo de entrada o salida.
3. Añade una reserva. Introduce un porcentaje para holguras operativas, variabilidad o incertidumbre de demanda.
4. Revisa la capacidad total. El resultado principal suma el volumen necesario durante la autonomía y la reserva indicada.
5. Contrasta el valor con las condiciones reales. Si existen picos fuertes, volumen no utilizable u otros requisitos de diseño, considéralos aparte.