1. Define el periodo
Usa una semana u otro periodo coherente y expresa todos los tiempos con la misma referencia.
2. Indica tus horas disponibles
Introduce el tiempo total que realmente puedes dedicar al trabajo durante ese periodo.
3. Separa el trabajo no facturable
Incluye administración y otras tareas que no se cobran al cliente.
4. Reserva tiempo para propuestas
Añade las horas que prevés dedicar a preparar, revisar o negociar propuestas.
5. Añade compromisos existentes
Registra las horas facturables que ya has prometido a clientes.
6. Revisa la capacidad restante
El resultado muestra cuántas horas facturables puedes asignar todavía.