1. Introduce el número semanal de reuniones. Usa una semana representativa.
2. Añade la duración media de cada reunión. Si varían mucho, calcula por tipos.
3. Estima preparación y seguimiento. Incluye lectura previa, notas, correos y acciones posteriores directamente asociadas.
4. Revisa las horas semanales. Compáralas con tu capacidad de trabajo disponible.