1. Introduce la energía disponible. Usa kWh y asegúrate de no confundirlos con kW.
2. Indica la potencia. Escribe la potencia media del equipo en kW.
3. Define las horas diarias. Señala cuánto tiempo esperas utilizarlo cada día.
4. Consulta la duración. Revisa las horas totales posibles y los días aproximados según el patrón diario indicado.