1. Define tu disponibilidad semanal
Introduce las horas totales que puedes dedicar a la actividad cada semana.
2. Separa el trabajo interno
Descuenta administración, ventas, organización y tareas necesarias que no se cobran al cliente.
3. Ajusta las semanas del mes
Usa 4,33 como promedio o un valor distinto si estás planificando un mes concreto.
4. Aplica una ocupación realista
Reduce la capacidad restante para reflejar huecos, cancelaciones y cambios de prioridad.
5. Compara con tus paquetes
Suma las horas comprometidas con clientes y contrástalas con la capacidad estimada.