1. Indica la duración. Introduce las horas durante las que la actividad relevante permanece degradada o detenida.
2. Define el alcance. Añade el número medio de usuarios realmente afectados.
3. Estima el coste productivo. Usa un coste por usuario y hora consistente con tu análisis.
4. Añade la respuesta. Introduce el coste horario del equipo o servicio que gestiona el incidente.
5. Incluye costes fijos. Añade recuperación, restauración o gastos puntuales no dependientes de las horas.