1. Define la concurrencia. Indica cuántas traducciones pueden procesarse simultáneamente.
2. Mide latencia extremo a extremo. Incluye el tiempo relevante desde la solicitud hasta la respuesta completa.
3. Reserva utilización. Elige un porcentaje sostenible por debajo del máximo teórico.
4. Compara con llegadas. Contrasta las traducciones por hora con tu demanda en horas punta.
5. Evalúa cambios. Prueba más concurrencia o menor latencia para cuantificar el efecto sobre capacidad.