1. Introduce el capital inicial realmente desembolsado.
2. Añade el valor final de la posición al cierre del periodo que quieras analizar.
3. Incluye dividendos, intereses u otros cobros recibidos durante ese mismo periodo.
4. Resta comisiones u otros costes directamente atribuibles si quieres medir una rentabilidad neta de esos gastos.
5. Revisa la rentabilidad porcentual y la ganancia o pérdida neta Mantén el mismo periodo para todas las cifras.