1. Elige el punto de partida.
Decide si el denominador será personas elegibles, inscritas o que realmente iniciaron el programa.
2. Define el hito final.
Establece qué contará como conversión: completar, aprobar, certificar u otro resultado observable.
3. Introduce el total de referencia.
Usa el mismo criterio de población para toda la cohorte.
4. Añade quienes alcanzaron el hito.
No cuentes varias veces a una persona si el resultado es una conversión individual.
5. Revisa la tasa y los pendientes.
El porcentaje resume la conversión y el desglose muestra cuántas personas no llegaron al hito.