1. Usa un periodo equivalente.
Ambas tasas deben representar la misma ventana de retención.
2. Introduce los participantes.
Indica cuántas personas forman la cohorte a la que quieres aplicar la comparación.
3. Añade la tasa de participantes.
Introduce la proporción que permaneció en la organización al final del periodo.
4. Define una referencia comparable.
Puede ser la tasa histórica, la de un grupo no participante comparable o un objetivo interno.
5. Interpreta la diferencia con cautela.
El resultado convierte los puntos porcentuales en personas esperadas, pero no elimina posibles sesgos entre grupos.