1. Elige el recurso físico. Decide si analizarás una sala, un conjunto de puestos o una zona que pueda trabajar en paralelo.
2. Introduce el volumen. Añade el número de pruebas o procesos que ocuparon ese recurso durante el periodo.
3. Indica la ocupación media. Usa los minutos durante los que cada proceso impide usar el espacio para otro proceso.
4. Define la capacidad de espacio. Introduce cuántas unidades físicas hay y cuántas horas estuvo disponible cada una.
5. Comprueba el porcentaje. Valores superiores al 100 % señalan que el volumen, los tiempos o la ventana de disponibilidad no son compatibles sin solapamientos u horas adicionales.