1. Introduce la carga
Usa una carga calculada de forma coherente, por ejemplo duración × RPE.
2. Añade las horas de sueño
Registra el sueño de la última noche como señal contextual, no como diagnóstico de recuperación.
3. Valora la fatiga
Puntúa de 0 a 10 cómo percibes la fatiga general antes de planificar la siguiente sesión.
4. Revisa el índice
Valores más altos significan mayor prioridad de recuperación dentro de esta heurística.
5. Usa la tendencia, no un día aislado
Compara el índice con tus propios valores habituales y presta atención a síntomas o señales que no recoge la fórmula.