1. Indica el tiempo disponible
Introduce las horas totales que puedes dedicar al trabajo durante la semana.
2. Resta los compromisos ya fijados
Añade reuniones, citas u otros bloques que no pueden utilizarse para tareas planificadas.
3. Incluye la carga administrativa
Cuenta correo, coordinación, informes y mantenimiento habitual.
4. Reserva margen
Usa un porcentaje para absorber interrupciones, cambios de prioridad o pequeños retrasos.
5. Revisa la capacidad útil
Compara las horas resultantes con el trabajo que piensas asumir.