1. Estima las horas de trabajo pendientes. Usa esfuerzo efectivo, no duración de calendario.
2. Cuenta los días de trabajo restantes. Excluye días en los que no podrás avanzar si quieres una previsión realista.
3. Indica tus horas disponibles diarias. Refleja el tiempo máximo que puedes dedicar al proyecto.
4. Revisa horas necesarias y margen. Si la carga diaria supera tu disponibilidad, el plazo exige más capacidad o menos alcance.