1. Cuenta las piezas. Define cuántos módulos, actividades o recursos independientes vas a producir.
2. Estima la creación. Introduce el tiempo medio para diseñar y construir una pieza antes de las pruebas.
3. Indica los tipos de dispositivo. Cuenta los entornos que realmente deben verificarse.
4. Añade el tiempo de prueba. Estima las horas necesarias por pieza y por tipo de dispositivo.
5. Reserva revisión global. Introduce las horas de corrección o validación que no dependan de una pieza concreta.
6. Revisa el reparto. Comprueba si la compatibilidad está consumiendo una parte desproporcionada del esfuerzo total.