1. Define qué representa una unidad. Puede ser una vivienda, una habitación o una plaza vendible; mantén esa definición.
2. Cuenta las estancias iniciadas. Introduce las reservas o estancias que comenzaron durante el periodo.
3. Añade las unidades disponibles. Usa la capacidad operativa que podía recibir huéspedes.
4. Introduce la duración del periodo. El número de días permite comparar intervalos de distinta longitud.
5. Revisa la rotación. Interpreta el resultado como número medio de nuevos ciclos de estancia por unidad.