1. Cuenta a los profesionales
Incluye al personal que puede prestar las sesiones analizadas durante la semana.
2. Suma las horas programadas
Introduce las horas semanales por profesional que están disponibles para ese programa antes de descontar tiempos no productivos.
3. Aplica la utilización
Utiliza un porcentaje que refleje preparación, pausas, limpieza, huecos de agenda y otras tareas.
4. Define la duración media
Escribe los minutos medios que ocupa una sesión completa en la capacidad que deseas medir.
5. Compara con el uso de miembros
Contrasta las sesiones estimadas con la demanda esperada: miembros activos multiplicados por su frecuencia media de reserva.
6. Recalcula escenarios
Prueba semanas punta, cambios de horario o incorporaciones de personal para ver cómo varía el límite operativo.