1. Introduce la capacidad original
Usa la capacidad útil de referencia en kWh, no la capacidad bruta si el fabricante distingue ambas.
2. Añade la capacidad actual
Introduce una medición comparable a la capacidad original. Si los dos valores provienen de métodos distintos, la comparación puede ser menos fiable.
3. Indica la antigüedad
Escribe los años transcurridos desde la puesta en servicio para obtener una media anual simple.
4. Revisa los resultados
Compara la degradación porcentual con los kWh perdidos y la capacidad todavía conservada.