1. Introduce la población objetivo. Incluye a todos los alumnos que deberían completar las actividades.
2. Estima el acceso suficiente. Cuenta solo a quienes disponen del dispositivo el tiempo necesario, no a quienes lo tienen de forma meramente ocasional.
3. Añade la tasa de finalización. Usa la proporción de alumnos con acceso que completa realmente las tareas.
4. Observa las pérdidas. El desglose separa la falta de acceso de la no finalización posterior.
5. Contrasta escenarios. Prueba mejoras de acceso y de finalización por separado para priorizar acciones.