1. Elige un periodo común. Por ejemplo, una cohorte, un trimestre o un año.
2. Introduce la plataforma. Añade licencias, suscripciones o costes de infraestructura imputables al periodo.
3. Añade docencia y soporte. Incluye honorarios, facilitación y asistencia operativa que quieras considerar coste directo.
4. Indica alumnos activos. Usa el mismo criterio de actividad para todos los periodos que compares.
5. Interpreta el coste unitario. Observa también el coste total para evitar concluir que un coste por alumno menor implica automáticamente un programa más barato.