1. Define la hora de levantarte. Introduce la hora a la que necesitas estar despierto.
2. Indica tu objetivo de sueño. Usa el número de horas que quieras reservar para dormir.
3. Añade el tiempo para conciliar el sueño. Si normalmente te duermes enseguida, puedes dejarlo en cero.
4. Consulta la hora calculada. Es la hora de acostarse que deja margen para el objetivo de sueño y la latencia indicada.
5. Ajusta según tu rutina. Si necesitas tiempo para desconectar antes de ir a la cama, añádelo fuera del cálculo.